Sonreí con confianza: —Tengo el contrato de préstamo firmado por ella, es legalmente válido. No me importa si paga o no, lo que quería era esta evidencia para tenerla controlada.
Sofía entendió y me dio un pulgar arriba sonriendo.
Valentina dijo con compasión: —Pensé que estarías disfrutando de tu luna de miel y una vida feliz, quién diría que tus días serían tan intensos.
—Sí, yo tampoco imaginé que mi vida sería tan... interesante —interesante al punto de estar llena de sorpresas y desafíos ca