Compartimos una botella de vino entre las tres, sin llegar a embriagarnos, pero sintiéndonos muy a gusto.
Cuando estábamos terminando la cena, le mandé un WhatsApp a Lucas.
Respondió: llego en media hora.
Calculando el tiempo, nos levantamos cuando estimamos que estaba por llegar.
Sofía insistió en acompañarnos hasta la puerta, y justo cuando llegamos a la entrada del restaurante, apareció el auto de Lucas.
Ella se acercó a mi lado y susurró: —Confiesa, ¿cuándo empezó todo entre ustedes, eh?
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