Antonio alzó la mirada hacia mí, nuevamente sorprendido. ―María, realmente has cambiado. En solo dos meses, pareces una persona completamente diferente.
―¿Tú crees? Deberías felicitarme por mi renacimiento. Por fin dejé de ser una idiota a la que todos podían manipular.
Estos meses de cambios drásticos y golpes consecutivos fueron como un renacimiento entre las llamas para mí.
Agradezco haber sobrevivido, y que tanto mi vida personal como profesional hayan alcanzado un nuevo nivel.
Si hubiera si