Débora sabia que debía sentirse feliz, era el día de su boda, ¿no era acaso lo que siempre quiso? Emma por su parte miraba todo desde su mesa, se había negado a ir a tomarse la foto.
-no lo sé, pero esto no se siente como una victoria – le dijo a Gabriel – si bien al principio no quería que se casaran, luego creí que verlos casarse, y arruinarse la vida mutuamente seria suficiente, pero ahora que lo veo, no siento nada, ni ira, ni celos, ni felicidad, nada –
-esto se siente mas como un funeral