Mundo ficciónIniciar sesión—Gracias.
Leticia bajó ligeramente la mirada mientras comenzaba a pelar la batata asada.
—No tienes que agradecerme —respondió Santiago con aquella voz grave y suave que parecía envolverla por completo.
Las manos de Leticia se detuvieron apenas un segundo.
Un leve temblor cruzó sus ojos…
Pero desapareció casi al instante.
Continuó pelando la batata como si nada hubiera ocurrido.







