Mundo ficciónIniciar sesiónEsa misma noche, Leticia llevó a Theo y a Santiago a la pequeña casa de los Monroe.
Amaya se alegró muchísimo en cuanto lo vio.
—¡Oh, Santiago! ¡Come más, no seas tímido! —dijo con cariño mientras le servía un trozo de carne.
¿Santiago?
Luis sintió un extraño tic cada vez que escuchaba ese nombre.
Si su madre supiera que ese "Santiago" era en realidad el pres







