Capítulo 84. Después del famoso cocktail
Este amanecer en la mansión Novak no fue como cualquier otro. Aunque el sol era el mismo, los pájaros emitieran sus canticos matutinos y los arboles susurraran igual que cada día, la atmosfera había cambiado.
Melisa se despertó antes que Sebastian, estaba recostada sobre su pecho desnudo, con una de sus piernas entrelazadas con las de él. Su respiración era tranquila, profunda y hasta rítmica.
En los brazos de su esposo se sentía segura, protegida y plena, pero no podía negar que también se sen