Cap. 52: Lujos
Luego de un silencioso viaje en limusina hasta la dichosa casa alquilada, la cual en realidad ha resultado ser una mansión que no tiene nada que envidiarle a la que ha quedado en Buenos Aires. Helena contempla encantada el camino cercado de unos hermosos manzanos que exhiben diferentes variedades de frutos. Incluso hasta le parece percibir el aroma frutal infiltrándose en el vehículo, aunque eso queda fácilmente opacado al divisar la imponente casona blanca que parece brillar ante los rayos de