Su percepción del mundo había cambiado irremediablemente. Una vez que se enteró de su embarazo, las cosas adquirieron un color distinto. Uno más distintivo. Ya no veía el cielo de un gris opaco y carente de vida, ahora visualizaba un arcoíris constante, un mar de posibilidades y, aunque aún se consideraba joven para ser madre, no podía negar que la idea no le desagradaba del todo.
Pero quizás lo que hacía más emocionante esta noticia, era saber que tendría un hijo del hombre que amaba. Un homb