Anthony y los niños se habían dado una oportunidad de conocerse, era por eso que el hombre aparecía cada fin de semana con actividades diferentes para los pequeños.
Esa semana no sería la excepción a la regla, razón por la cual Anthony se presentó bajo la luz del atardecer, trayendo consigo una enorme caja debajo del brazo.
—¿Qué es esto? —preguntó Adeline, señalando la caja con notable curiosidad.
—Una sorpresa —respondió Anthony, con una chispa traviesa en sus ojos azules—. Para los niños.
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