Mundo ficciónIniciar sesiónDanell me observa seriamente y suspira profundo, retrocediendo en su silla de ruedas, como si se diera por vencido. Pero, no me confío, no puedo hacerlo, porque cuando menos creo que va a hacer o decir algo malo, lo hace.
— Está bien, no voy a obligarte. — dice Danell y yo no bajo mis defensas.— Detén el auto, voy a quedarme aquí. — No van a protegerte más, Dove. El acuerdo se ha acabado. Han ayudado por mucho ti






