Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Danell
Los gritos no cesan cuando entramos en el auto e incluso, soy golpeado por ella, por lo que, tomo sus manos con fuerzas, mirándola fijamente. Estaba agotado de ella, ya no veía algún tipo de interés por ella y eso, estaba relacionado con todas las mentiras que me dijo.— ¡Suéltame, maldito discapacitado! — grita Flavia y yo tomo sus dos manos con una mano.De inmediato, tomo su mentón con su mano libre y l






