Saludó a la muy extensa familia de su esposo, les dio el pésame y palabras de consuelo. Podía sentir la tranquilidad en el ambiente y, para más sorpresas, casi nadie demostraba estar tan triste. Quizá su suegra era la única con signo de haber estado llorando y, por supuesto, la abuela materna de su esposo. Era la hermana mayor de la abuela de su otra mitad quien falleció, aunque no recordaba mucho de la señora en cuestión.
—Lamento su pérdida —repitió las palabras que había estado diciendo desd