32. Tarea de dos
El aroma tentador de la pizza recién horneada llena el elegante comedor de la mansión Paussini. Me siento en la silla que él ha elegido para mí, frente a una mesa impecablemente preparada. La luz tenue de las lámparas destaca la belleza de la sala, pero mis ojos no pueden apartarse de la obra maestra que yace ante nosotros.
Giovanni, con su característica elegancia, sirve una porción generosa de la «italianísima» pizza que ha mandado preparar con la cocinera. Me maravillo ante la vista de los i