27. Situación complicada
Esta espera se me hace eterna. La preocupación por Danna no me abandona ni un solo segundo, y mi mente no deja de dar vueltas a las posibles razones de su visita al ginecólogo. Cuando finalmente llega la hora de la visita, me apresuro a su habitación. Al entrar, la encuentro recostada en una camilla, pareciendo más frágil de lo que jamás la había visto. Mi corazón se comprime al notar una cortada en el rabillo de sus labios, junto a un horrible moretón, y los rasguños en sus brazos que no pasan