Le di una respuesta contundente para que perdiera toda esperanza:
—Soy una persona que solo ama el dinero. No importa si alguien es tan guapo como un dios, si no tiene dinero, él no sirve de nada.
Justo cuando terminé de decir esto, Sergio me miró.
Parece que lo escuchó.
No esquivé su mirada. Entre él y yo no podía haber nada, así que, si lo escuchó, mejor que perdiera toda ilusión hacia mí.
No soy tonta. Sus contactos físicos casuales conmigo y el hecho de aplicarme la medicina hoy, todos estos