¿¡Sergio!? ¿No era taxista? ¿Cómo se convirtió en el técnico de iluminación que tanto esperaba? Por un momento, pensé que estaba alucinando.
— Sergio, esta es la señorita Moreno —nos presentó Jairo.
Sergio me extendió la mano.
— Hola, señorita Moreno.
Su tono y mirada eran como si nunca nos hubiéramos conocido. Desde mi posición sentada, podía ver su perfecta línea de mandíbula y esa... nuez de Adán tan sexy que me había llamado la atención antes. Marta me dio un codazo suave y reaccioné, ponién