—No hay nada entre Sergio y yo, solo que me molesta su engaño, pero como te podrás ya imaginar, no puedo contarle esto a Mariana.
Me sorprendió que Sergio aceptara, pero su aceptación me dolió aún más.
Era obvio que no quería hacerlo, pero respetó los deseos de Mariana.
Mariana, tal vez temiendo que Sergio se retractara, apresurado sacó su teléfono para hacer el registro en línea. Mientras la veía llenar el formulario con tanta seriedad, me di cuenta de que esta pequeña irradiaba una energía y f