Lucien caminó por las calles de Manhattan sin prestar atención hacia dónde iba. El sol de la tarde había comenzado a bajar, extendiendo largas sombras sobre las aceras mientras la gente se apresuraba a casa después del trabajo. Bocinas de taxis sonaban a lo lejos, conversaciones flotaban a su alrededor, y los escaparates reflejaban el movimiento interminable de la ciudad.
No notó nada de eso. Sus manos permanecieron en los bolsillos de su abrigo mientras su mente repasaba los mismos recuerdos u