En el despacho legal.
Estantes de piso a techo cubrían las paredes, llenos de expedientes ordenadamente organizados y libros de derecho. Chloe estaba sentada frente a su abogado, con una carpeta de cuero descansando sobre la mesa entre ellos.
El abogado sonrió con cortesía. —Qué bueno finalmente conocerla en persona, señorita Campbell.
—Igualmente.
—He revisado la información que envió antes de la cita de hoy.
Chloe asintió. —Gracias.
El abogado abrió la carpeta. —Entonces, antes de discutir el