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Adele.
Las palabras de uno de los ancianos, al verme en los jardines de la casa de la manada me han dejado desconcertada, pero sobre todo, incrédula ante sus palabras, algo que en serio me dan muchas ganas de reírme.
Y sé que no ganaré nada con eso, así que trato de contenerme y tratar de seguirle el juego, aunque debo reconocer que no puedo fingir el ser tan hipócrita.
― ¿Espiar, honorable? ―le digo de lo más inocente y él resopla por la nariz―le recuerdo que si ese fuera mi deseo, usted n