Tuvo que pasar otro mes para que Montenegro Co. volviera a su cauce. Los accionistas se habían calmado un poco cuando Sam entregó los veinte millones. Pero ni loca, había dicho quien lo había obtenido, ni como. Gin siempre sería un as bajo la manga. Sin embargo su padre había lanzado un pisapapeles contra la ventana cuando Sam le dijo a nombre de quien estaba la cuenta. Le había sorprendido mucho la actitud de su papá, cuando ella sabía que ese nombre era ficticio. Quizás había sido tensión ac