El sofocante verano fue cediendo el paso a la frescura del otoño. Los árboles cambiaron sus trajes verdes por los dorados, marrones y delicados naranjas y las noches pasaron a ser más largas.
La relación de Marcos y Samantha se fue consolidando y ya no escondían su romance. Trataban de ser discretos en la empresa pues no querían dar pasos a rumores mayores. Sin embargo, nada más poner un pie afuera de la corporación, sus manos se unían como si fueran un todo indisoluble.
—Te tengo una buena n