Cuando Marcos entró por la puerta del cuarto, Sam estaba que resoplaba. Podía asegurar aunque no lo veía que le estaba saliendo humo por las orejas. Nunca había sido parte del plan contarle lo que había hecho para tenerla en su cama, junto a él. En esos momentos era consciente de que lo que había hecho nunca saldría de sus labios. Ese soborno pasaría a ser un recuerdo del pasado. Samantha Montenegro si se enteraba alguna vez de lo ocurrido, era muy capaz de tirarle un cuchillo y de tirar a mat