En esos días que Marcos había interactuando con Samantha había conocido varias facetas de su personalidad, la encantadora, la helada, la de que todo le resbalaba como la mantequilla, la de la serpiente y muchas otras. Nunca la había visto con miedo. Un miedo de esos que hacen que la sangre te corra más rápido y que sientas el retumbar de tu corazón en los oídos. Pues sabía perfectamente sin tener que mirarla, que el temblor casi imperceptible que mostraba el cuerpo que tenía agarrado de la cin