CAPÍTULO 35: Nueve segundos para disolverse
Esto fue todo. Ni una escena. No lágrimas. No estoy rogando. Acción.
Su mano se metió en su bolso. Tembló, solo un poco, mientras sacaba un pequeño vial sin marcar. Sin etiqueta. Sin olor. Nada que pudiera rastrearse hasta ella. Le habían dicho que funcionaría rápido. En silencio.
Camilla tragó duro.
Su embarazo, esta barriga, este papel, era una mentira en la que se había atrapado. Pero su miedo era real. Miedo a ser reemplazado. De otra mujer interv