CAPÍTULO 136
A la mañana siguiente, Aria se sentó en un coche aparcado al otro lado de la calle, mirando la casa.
Lucian se sentó a su lado, sus ojos se movían lentamente por el tranquilo vecindario. Todos los coches. Cada ventana. Cada sombra.
En casa, Adrian estaba viendo los feeds de seguridad en su ordenador, listo para advertirles si algo parecía estar mal.
Lucian se inclinó ligeramente hacia atrás en su asiento.
"Esto se siente mal", dijo en voz baja. "Demasiado abierto. Demasiado fácil".