CAPÍTULO 117
La sonrisa de Esperanza era gentil, lamentable. "Deberías haber venido a mí primero. Podría haberte protegido".
"Amenazaste a mis hijos".
"Amenacé con protegerte". Esperanza depusó su vino y abrió los brazos. "Entra. Hablemos. Habla de verdad".
Camilla entró en la cabaña. El equipo del FBI escuchó. El cable grabado. La trampa estaba puesta.
La cabaña era elegante, discreto, claramente un lugar que Esperanza usaba para reuniones privadas. Se sentaron uno frente al otro en sillones a