Capítulo 4.
La cita había sido improvisado, pero no había dudas de que se había esforzado bastante en hacerlo lo más romántico e íntimo posible. Cuando llegamos debajo de un gran manzano tenía preparado una meza para dos con una gran cena ya servida, bebidas en un costado en otra mesa donde se mantenían frías en una hielera de plata.
El lugar estaba iluminado por una cantidad absurda de velas dispuestas por todas partes logrando un ambiente bastante más rústico y único sin dudar. Jesse tenía en su rostro u