- Pobrecito, que susto pasaste - le dice Mely a Tom acariciando su panza, amaneció bastante mejor, y no se ha separado de mi, durmio a mi lado en mis costillas.
Varias veces vi a Sebastián abrir la puerta y asomar su cabeza, a una parte de mi eso le parece muy raro, pero recuerdo que mi mamá lo hacía aún siendo yo una adulta, asomaba su cabeza viendo que todo estuviese bien.
- Pensé que no podríamos rescatarlo sabes, estuvo muy feo - le digo.
- Es un luchador, y miralo como esta de calmado - me