(Punto de vista de Elena)
Sentía el arma pesada en mis manos mientras miraba fijamente a los dos hombres que habían moldeado mi existencia sin siquiera saber que yo existía. Mi padre, que me había abandonado antes de nacer. Y Tony, que había amado a mi hermana con la devoción que yo había anhelado toda mi vida.
¿Quieren la verdad? —Mi voz se quebró como un cristal al romperse—. ¿Quieren saber por qué estoy aquí, por qué he hecho todo esto? Entonces siéntense y escuchen, porque solo voy a contar