(Punto de vista de Anna - Primera vez)
Lo primero que recordé fue el olor a humo.
No el olor aséptico del hospital que había sido mi mundo durante dieciséis años, sino humo de verdad. Madera quemándose. Tela incendiándose. El olor acre que me había llenado los pulmones la noche en que mi hermana intentó matarme.
Abrí los ojos en la oscuridad de mi habitación de hospital, con el corazón latiéndome con fuerza contra las costillas como un pájaro enjaulado. Los recuerdos volvieron a mí, fragmentado