(Punto de vista de Lily)
Lo primero que noto es el olor.
Antiséptico. Intenso y limpio, me quema las fosas nasales como lejía. Atraviesa la niebla de mi cabeza como un cuchillo, sacándome de la oscuridad profunda en la que flotaba. Siento los párpados como si fueran de hormigón, pesados y reacios a abrirse. Cuando por fin logro separarlos un poco, una luz fluorescente cegadora me clava en el cráneo.
Blanco. Todo es blanco. Techo blanco. Paredes blancas. Sábanas blancas hasta la barbilla. El c