(Punto de vista de Anna)
Miré a Sarah, parada en el umbral con sus hombres armados detrás, y supe que este era el momento al que todo había conducido. Todas las mentiras, toda la manipulación, todo el dolor... iba a terminar aquí, de una forma u otra.
"Hola, Anna", dijo Sarah con esa sonrisa falsa y dulce que había llegado a odiar. "Te ves bien. Las cicatrices te dan carácter, ¿no crees?"
"¿Qué quieres, Sarah?", pregunté, manteniendo la voz tranquila a pesar de que mi corazón latía con fuerza.