42. Corazones rotos.
Una vez que dejé a Antonio acostado en el sillón con ropa limpia salí de la cabaña, necesitaba encontrar a Christian. No tenía forma de ir muy lejos, tenía que aclararle que no pretendía negar nuestra relación, solo… En realidad, no había excusa y me arrepentí apenas lo dije. El mayor problema con las palabras es que pueden ser el arma más poderosa y su doble filo puede herir a las personas sin importar si te retractas. ¿Por qué no pude decirle a Antonio que estaba con alguien, que estaba con u