41. Volver a verte.
Los vi irse unas horas antes, tanto mi padre como Antonio actuaban más temerosos de lo usual, desde que empezó su investigación secreta parecían esperar un suceso terrible. Ambos se volvieron casi paranoicos y no me dejaban enterarme de nada. “Es por tu seguridad” decían, seguros de estar lidiando con un enemigo despiadado y poderoso. Yo nunca tuve el valor para responderles que solo por ser hija de uno y prometida del otro sus investigaciones también me ponían en peligro. Hacían lo correcto, l