Los días habían pasado, Dante y Eli estaban mejor. Cada día cenaban juntos, Dante la llevaba de caprichos, amor y cariño. Todas las noches hacían el amor, Eli no se arrepentía de haberse entregado a él, al contrario; Dante era un amor con ella.
Pero como decía el dicho: "todo lo bueno acaba" ella tenía que regresar a Nueva York y dejar Rusia. Pero lo que más le dolía era dejar al ruso bello, pero no podía quedarse pero si, volvería lo antes posible.
Lo que vivió con Dante estás semanas, fueron