—No puedo creer que me convencieras de mantener tu secreto a salvo, no sé…. Ni siquiera porque razón lo hago — comentó Martha mientras acariciaba el pecho de Mauricio.
—Porque confías en mí, y sabes que evitaré que ella te lastimé.
—¿Y tú confías en mí? — preguntó ella al mirarlo a los ojos.
—Por supuesto, te conté mi mayor secreto — Martha se sentó en la cama cubriendo su cuerpo desnudo.
—Sabes que no estoy de acuerdo, pero porque se trata de ti es que me quedo callada, conoces mi opinión.
—Yo