XVIII

Madrid / España.

8:45 pm.

Natasha.

Masajeo mis piernas con crema corporal de coco mientras Amelia está a mi lado recostada, con mirada fija en su lap-top.

La miro por el rabillo del ojo.

—Andais como gorda— comento con burla.

—¡Oye!— me empuja el hombro— No es mi culpa que Graham no haya dejado de consentirme con pizzas.

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