Mundo ficciónIniciar sesiónEl la contemplaba toda. Los músculos, los pequeños músculos del interior de sus muslos, alzándose incontrolados. El deseo temblaba en su interior.
Tal vez el amor sea tan divino como dicen los poetas, pero el sexo es el pacer efímero del mortal. No, no era sexo simplemente. Esto procedía a un sentimiento mutuo e inmaculado, una entrega completa.
Sí…eso era.
—Esta bien. –Repitió él, su alient







