Sus respiraciones llegaban entrecortadas, guturales, y un retorcido orgullo se hinchó en ella al hacerlo desmoronarse de esa manera.
«Good fucking girl», murmuró él, su voz suavizándose por una fracción de segundo antes de volverse áspera otra vez. «Pero no se te ocurra pensar que esto ha terminado. Vas a tragar hasta la última gota del semen de papi, ¿me oyes? Exprime con esos labios chupapollas como la puta hambrienta de semen que eres».
Él empujó hacia arriba en su boca, follándole la cara ah