En una neblina de borrachera, Steve no pudo evitar escupir sus deseos más oscuros.
Se rio oscuramente contra la raja de su bebita, sin nada en la mente más que aporrear ese coño joven hasta dejarlo idiota. De alguna manera sabía que nunca tendría otra oportunidad. Era ahora o nunca.
“Hermanastra. Igual que si fueras mi hijastra, bebita. Una follada pequeña y diminuta ayudará a quitar el filo. Papi no puede evitarlo. Tu culo es tan jodidamente grande y redondo. Me llama, bebé. Papi lo necesita y