¿No le bastó con reclamar su puta virginidad? ¿Ahora también tenía que ser su trofeo de esposa?
A la mierda con eso.
«Quiero la mitad de todo. Me quitaste mi virginidad. Me lo debes. Divórciame», dijo ella, sabiendo que estaba tentando a la suerte, pero pensando en la empresa moribunda de su padre.
Además, este imbécil acababa de quitarle su puta virginidad y a ella le había encantado.
Le llevaría un tiempo que su coño sanara, pero su corazón… ese necesitaría más tiempo para desprenderse de él