Ella se lo quita y Archie apaga la luz.
—¿Por qué no te dejas ver?— Kiara quiere ver exactamente cómo es él.
—¡Estás castigada!— Archie se volvió más arrogante ya que es su juego, no el de ella.
—¡Está bien, castígame!— lo desafía.
—¿Cómo carajos me estás hablando?— se acerca a ella tomándola por sorpresa, la agarra del rostro teniéndola a escasos centímetros.
—Si tuviera tres deseos en estos momentos no dudaría en pedirlos.
—¿Ah, sí? Entonces comparte conmigo esos tres deseos, querida esposa. Y