—Eres hermosa y sexy, Rebeca. Pero no acepté que habláramos para llevarte a la cama.
—Pero tu relación con Valentina no está bien, y tú necesitas a alguien que te complemente.
—Aún sigue siendo mi novia y no quiero fallarle, aunque ella... —Hace silencio y empuña sus manos.
—¿Ella qué? Habla conmigo, dime qué te pasa.
—Creo que fue un error, me marcho.
Se coloca de pie y saca su billetera del bolsillo de su pantalón.
—No te vayas... Quédate, por favor. Lamento haber sido imprudente.
—No es tu c