—No me importa— le responde con frialdad y Alonso se asombra aún más.
—¡Espera…! Creo que es escuchado mal.
—Para nada — sonríe —. No me importa y tema cerrado, ahora a trabajar—. Le guiña el ojo y él parpadea varias veces.
—Donde yo fuera hombre, bueno hombre soy— se ríe—. Me refiero que si las mujeres me gustaran, ya estaría a tus pies, querida. Al final, los hombres les gusta que los traten mal y los ignoren. Hay, si los tiene uno comiendo de la mano—. Se encoge de hombros —. Bien—. Ele