—¿Señora Villarreal?— Mercedes está preocupada. El silencio de Kiara y el brillo apagado de su mirada la ponen en alerta. —Venga conmigo, no es sano que usted esté aquí— la toma de la mano y la saca de la habitación.
—Sí…— es lo único que dice.
Archie llega al clímax, mientras que Lily quiere más de él. —Mi hombre, te extrañé tanto— sonríe con perversidad. —No te vayas, la tarde es larga y podemos hacer muchas cositas.
—No me interesa, Foster. Ahora vístete y te vas.
—¿Me estás corriendo?— inme