CAPITULO 36
Miranda está encerrada, siente que Paul está dominando su vida, que le ha quitado todo de lo que construyó.
Tiene que escapar, sabe de la reunión en la que está y que tardará hasta la noche para llegar.
Golpea la puerta de la habitación desde dentro para llamar al guardia y tras la puerta pide — Un vaso de agua por favor.
El guardia obedece, busca el agua y la sube, cuando abre la puerta, Miranda lo toma de la mano y le pide un momento, recordándole que ella está para servir al Alfa