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A la mañana siguiente, sobre las doce del mediodía, Ricarddo y Alycia acompañaron hasta la estación a ambos.

Alycia se abrazó y despidió de su hijo mientras Ricarddo se llevó a parte a Christian.

-No quiero que creas que si te he traído aquí es para regañarte o increparte así que mantén la calma- empezó a decir Ricarddo.

Christian tragó saliva.

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