Cap 35. La marca.
DEVAN
Está ahí. Entre la multitud, con su gente, con su padre… en su mundo. Se ve feliz. Se ríe. Brilla.
Y yo, no sé cómo reaccionar cuando lo veo.
Ese maldito Alfita de Norvak la acaricia. Le aparta un mechón de cabello, le habla demasiado cerca.
Mi sangre hierve.
Mi mandíbula truena.
La rabia sube como una ola violenta en mi pecho.
Quiero gritarle.
Quiero arrancarla de ahí.
Quiero recordarle que es mía. Aunque la haya maldecido, aunque haya renunciado a ella, mi marca sigue ahí, intacta en su